En el mes de noviembre de este año, se enfrentarán como
candidatos a la dirección general de la OIT quien hasta ahora ha ocupado este
cargo, Gilbert. F. Houngbo, de profesión contador y administrador de empresas y
antiguo funcionario de la calificadora Price Waterhouse, luego primer ministro
de Togo y funcionario de la OIT y la
Ministra de trabajo y Vicepresidenta Segunda del gobierno de España, Yolanda
Diaz. El actual Director General pretende nombrar un Director General Adjunto
de Estados Unidos, del que dependerÃan el conjunto de polÃticas de la OIT y la
sección de normas, a cambio de que Trump hiciera efectiva las contribuciones
debidas a la OIT, como ha señalado entre otros El Pais
(https://elpais.com/economia/2026-08-18/el-rival-de-yolanda-diaz-en-la-oit-busca-el-favor-de-estados-unidos-en-la-batalla-por-la-direccion.html).
Este “desembarco†norteamericano tiene mucho que ver con el contenido de la
agenda del Departamento de Relaciones Exteriores y del Departamento de Trabajo
que se basa en el proyecto concebido por Heritage Foundation y otras
instituciones afines, la llamada “promesa conservadoraâ€
(https://static.heritage.org/project2025/2025_MandateForLeadership_FULL.pdf ),
que implicarÃa una transformación profunda tanto de los objetivos como de los
métodos de trabajo en esta Organización. Por el contrario, la candidatura de
DÃaz conecta directamente con los ejes centrales de la OIT presentes tanto de
la declaración de Filadelfia como en la Declaración sobre el trabajo Decente y
además serÃa la primera vez que esta organización internacional fuera dirigida
por una mujer. Es importante ver como se posicionan los miembros del Consejo de
Administración de la OIT – gobiernos, empleadores y trabajadores – en el
próximo otoño frente a dos proyectos tan nÃtidamente contrapuestos.
La cuestión se presenta disputada, pero en este blog somos
partidarios de esta candidatura y por ello hemos querido dar la voz a la visión
que propone Yolanda DÃaz en ella, precedida de una introducción que ha
efectuado a la misma nuestro amigo JoaquÃn Pérez Rey en la que subraya algunos
elementos relevantes de esta propuesta
No suele ocupar portadas, pero la Organización Internacional
del Trabajo (OIT) es uno de los
mecanismos más importantes de nuestro sistema multilateral para hacer efectivo
el trabajo decente en todo el planeta. Sus orÃgenes se remontan al Tratado de
Versalles y ha atravesado más de un siglo de historia, incluida la Segunda
Guerra Mundial, preservando una idea esencial: la paz duradera solo puede
fundarse en la justicia social.
Su función sigue siendo decisiva para conseguir que el
trabajo con derechos sea una realidad global y continúe siéndolo ante la
profunda metamorfosis que está experimentando el mundo del trabajo. La
revolución tecnológica, el cambio climático, las transformaciones demográficas
y una nueva geopolÃtica de la producción y de las relaciones laborales están
alterando profundamente las condiciones en las que trabajamos y producimos.
Frente a esos cambios, el mandato de la OIT continúa siendo
extraordinariamente vigente y nÃtido: «el trabajo no es una mercancÃa». Ese
mandato se encuentra, sin embargo, amenazado por las presiones del trumpismo y
por una gestión de la Organización que la ha conducido a afrontar no solo una
crisis financiera de enormes proporciones, sino también una preocupante crisis
de orientación y de valores.
Por eso resulta tan importante construir una alternativa
sólida, ambiciosa y con visión de futuro a la mediocre gestión actual de la
Organización.
Es, por tanto, una gran noticia que una ministra y
vicepresidenta como Yolanda DÃaz Pérez , con decenas de acuerdos de diálogo
social a sus espaldas y una profunda convicción acerca del multilateralismo y
de la justicia social como principios articuladores del orden internacional,
haya decidido dar un paso al frente para aspirar a dirigir la OIT durante los
próximos años.
De conseguirlo, no solo serÃa la primera mujer al frente de
esta institución centenaria. Su elección podrÃa representar también un rayo de
esperanza para quienes creemos que todavÃa es posible construir un orden
internacional más justo, basado en el trabajo decente, los derechos laborales,
la democracia en el trabajo y el diálogo social.
Esta es su declaración de visión.
“RECUPERAR EL LIDERAZGO DE LA OIT: EL DIÃLOGO SOCIAL COMO
FARO DE LA JUSTICIA SOCIAL EN UN MUNDO EN TRANSFORMACIÓNâ€
Yolanda DÃaz Pérez
Candidata al cargo de directora general
La OIT se encuentra en una encrucijada. De perdurar la
actual crisis, la única gran organización internacional que antecedió a la
Sociedad de las Naciones y que ha sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial,
iluminando el camino de la justicia social, se enfrentarÃa a un riesgo
existencial para el cumplimiento de su mandato y su relevancia como principal
proyecto institucional construido para asegurar el paralelismo entre el
desarrollo económico y el progreso social.
No es el momento, por tanto, del statu quo, sino de un giro estratégico guiado por una visión clara, consensuada con los constituyentes tripartitos y arraigada en los principios y valores de la organización, que permita de manera efectiva la superación de la crisis presupuestaria y programática. Lo que está en juego es si la comunidad internacional está dispuesta a preservar el único sistema universal concebido para situar la justicia social en el centro de la gobernanza mundial, gracias al corpus de normas internacionales del trabajo y el diálogo social entre personas trabajadoras, empleadores y empleadoras y Gobiernos.
La crisis de la OIT
Además de la crisis financiera generada por el impago de las
contribuciones de algunos Estados, la organización adolece de carencias que
redundan en una fragmentación de la capacidad técnica frente a otros actores
multilaterales, como el Banco Mundial o la OCDE. También urge reforzar el papel
de la OIT en las economÃas menos avanzadas, y evitar cualquier titubeo en la
lucha contra el cambio climático, la reducción de las desigualdades y la
erradicación de las discriminaciones contra las mujeres.
De manera general, en un momento histórico marcado por
grandes desafÃos —como la irrupción de la inteligencia artificial y la
automatización en el empleo, la necesidad de una transición justa y la
cronificación de la economÃa informal—, la OIT debe estar en condiciones de
liderar el debate internacional para asà minimizar los riesgos y aprovechar las
oportunidades que ofrecen los cambios desde el punto de vista del trabajo
decente y la empresa sostenible.
Para ello, debe aportar respuestas ambiciosas y coherentes a
los grandes retos de nuestros tiempos, y a la vez reforzar la democratización
del funcionamiento interno de la Organización, su presencia sobre el terreno
para incrementar su eficacia, y garantizar su sostenibilidad financiera sin
menoscabar su independencia —explorando incluso nuevas fórmulas de colaboración
público-privada compatibles con su autonomÃa—.
La Organización debe ser consciente, además, de que
constituye uno de los escasos espacios multilaterales donde la voz del Sur
Global y la de las personas trabajadoras y las empleadoras participan en
condiciones de igualdad con los Estados en la construcción de las reglas del
sistema internacional. Superar su crisis, que se superpone con caracterÃsticas
propias a las del conjunto del sistema internacional, es una gran oportunidad
para reforzar el multilateralismo como única vÃa posible para un mundo basado en
la paz.
Responder a la crisis supone una visión compartida del
futuro de la OIT…
En definitiva, la OIT necesita pasar de la gestión del
declive al liderazgo estratégico, con una mayor ambición transformadora. Esto
pasa, en primer lugar, por la determinación de prioridades programáticas en
torno a la contribución del diálogo social a los desafÃos globales. Como punto
de partida, se proponen las siguientes áreas temáticas:
1. Encarar las transiciones digital y climática:
- En
materia de gobernanza de la inteligencia artificial, el Convenio 193 abre una
nueva etapa en la capacidad normativa de la OIT para gobernar las
transformaciones tecnológicas. Pero la respuesta debe ir más allá. La discusión
general de la CIT de 2027 debe permitir avanzar hacia una estrategia tripartita
de gobernanza tecnológica y de la inteligencia artificial.
- Se
propone lanzar una nueva iniciativa sobre las repercusiones socio-económicas
del cambio climático.
2. Empresas sostenibles y desarrollo inclusivo para una
competencia internacional justa:
- En un
contexto de recrudecimiento del proteccionismo, las normas de la OIT pueden
servir de referencia para garantizar una competencia internacional justa en el
marco de los tratados de libre comercio, proclive a mejorar la productividad de
las empresas, la innovación y las remuneraciones de las personas trabajadoras.
Conviene, por tanto, profundizar el análisis de esta contribución.
- El
desarrollo del tejido productivo y el crecimiento inclusivo para la creación y
el desarrollo de empresas sostenibles, a través de polÃticas de inversión e
innovación sensibles a las pequeñas y medianas empresas, la transición de la
economÃa informal a la economÃa formal o el impulso de una agenda para la
economÃa social y solidaria.
- La
contribución al trabajo decente de las polÃticas macroeconómicas, tanto en
tiempos de expansión como de crisis, ofrece una oportunidad para cooperar con
el Banco Mundial y el FMI.
3. Trabajo decente, protección social y formación a lo largo
de la vida
- Reforzar
la protección social debe seguir siendo una prioridad esencial de la OIT en un
contexto marcado por la transformación del empleo, la transición demográfica,
la expansión de nuevas formas de trabajo y la persistencia de brechas de
cobertura. Se propone reforzar la detección de polÃticas que funcionan para
impulsar sistemas universales y sistemas de financiación eficaces.
- La
formación y el aprendizaje a lo largo de la vida es imprescindible para
afrontar las profundas transformaciones que atraviesa el mundo del trabajo. La
OIT debe promover sistemas de formación accesibles, inclusivos y vinculados a
empleos de calidad, con una participación efectiva de los interlocutores
sociales en su diseño y desarrollo.
4. La lucha contra las desigualdades y el avance hacia la
igualdad entre mujeres y hombres.
- La lucha
contra las desigualdades debe constituir uno de los grandes ejes de la acción
futura de la OIT, impulsando polÃticas de salarios dignos, negociación
colectiva, igualdad de oportunidades y redistribución, prestando especial
atención a los colectivos más vulnerables, como las personas con discapacidad.
Combatir las desigualdades exige también abordar sus causas estructurales.
- La OIT
debe prestar una atención prioritaria a la igualdad entre mujeres y hombres,
profundizando en su programa transformador para lograr la igualdad de género en
el mundo del trabajo Además de la brecha salarial, persisten obstáculos al
acceso al empleo, a la promoción profesional, a la distribución de los
cuidados, a la protección social y a la participación en los espacios de
decisión. Además, los valores del feminismo ofrecen a la OIT una oportunidad
decisiva para construir una organización más inclusiva, democrática y
representativa. El diálogo social solo será plenamente legÃtimo si incorpora en
condiciones de igualdad la voz y la experiencia de las mujeres.
5. Hacia una Carta Global de Derechos Laborales una década
después de la declaración del centenario
- Ante los
desafÃos globales, resulta necesario reafirmar la existencia de un suelo
universal de derechos laborales. Una Carta Global de Derechos Laborales, que
adopte la forma de Convenio, permitirÃa sistematizar los grandes principios
desarrollados por la OIT a lo largo de su historia y, al tiempo, incorporar los
nuevos desafÃos del trabajo del siglo XXI. Su elaboración, mediante el diálogo
tripartito, podrÃa convertirse en una gran iniciativa movilizadora en torno a
la justicia social y el trabajo decente. Una Carta Global de Derechos Laborales
ofrecerÃa una referencia universal para gobernar una economÃa global que debe
situar los derechos de las personas en el centro, siendo el gran paso adelante
de la Organización tras las declaraciones del centenario, la justicia social y
los principios y normas fundamentales en el trabajo.
… mejoras de gestión en torno a tres pilares estratégicos…
Para desarrollar su tarea de manera eficaz, es necesario
abordar los problemas de fragmentación que adolece la Oficina. Para ello, se
propone generar sinergias en torno a los tres pilares que sustentan la acción
de la organización, y con resultados medibles.
El primer pilar debe ser la acción normativa. Las normas
internacionales del trabajo constituyen el ADN de la OIT y su principal ventaja
comparativa en el sistema multilateral. Este pilar debe concentrar los recursos
necesarios para robustecer el sistema de control. Lejos de debilitarse por
razones presupuestarias, la acción normativa debe modernizarse para responder a
las nuevas modalidades de empleo, la irrupción de la inteligencia artificial y
el cambio climático, asegurando que la legislación laboral internacional
mantenga su fuerza protectora y su vigencia global.
El segundo pilar estratégico se define bajo el concepto de
palancas para el trabajo decente y la empresa sostenible. Este bloque
conceptual reconoce que el empleo de calidad, con derechos, y la protección
social suponen un tejido productivo dinámico y responsable. Los programas de
este pilar deben orientarse a proporcionar cooperación técnica a los actores
tripartitos para diseñar polÃticas públicas que funcionan. Debemos ofrecer
herramientas prácticas para que el crecimiento económico se traduzca de manera
efectiva en desarrollo social y equidad, y viceversa, para convertir la OIT en
un hub global de conocimiento.
El tercer pilar es la cooperación para el desarrollo. Este
ámbito debe concebirse como el brazo ejecutor y operacional de los dos pilares
anteriores sobre el terreno. Los programas de cooperación deben rediseñarse
para canalizar de forma eficiente el conocimiento técnico de la organización
hacia los paÃses en desarrollo, adaptando los instrumentos a las realidades
locales. La reforma exige que la cooperación para el desarrollo de la OIT
abandone la actual dispersión en pequeños proyectos locales inconexos y se
concentre en grandes programas marco nacionales y regionales de trabajo
decente, con objetivos claros y sistemas rigurosos de evaluación del impacto
real y sostenible en las comunidades beneficiarias.
De manera general, y profundizando en la estrategia de
cooperación 2026-2029, es necesario reforzar la voz del Sur Global en la acción
presente y futura de la OIT, como en los procesos de decisión.
… cambios en la gobernanza…
Avanzar en la democratización de la Organización es una
tarea urgente. La Declaración del Centenario de la OIT aboga por “una
participación plena, equitativa y democrática en (la) gobernanza
tripartita". Este es, por tanto, nuestro horizonte.
La mejora de la gobernanza también supone revitalizar el
diálogo social en el seno de la propia OIT. En este sentido, nadie debe
sentirse desplazado y no puede verse en el diálogo social un método lento e
ineficaz de toma de decisiones. Justo al contrario, la Organización debe
reforzar su tripartismo, contribuyendo a superar los recientes problemas de
polarización.
También somos conscientes de la necesidad de ajustes
financieros internos, pero esto debe hacerse como lo exigen los propios
principios de la OIT en consulta permanente con el Sindicato y respetando los
acuerdos colectivos. La mejora de la eficiencia de la organización es clave:
podemos hacer mucho más sin incrementar los recursos.
… y la búsqueda de nuevas fuentes de financiación
Dado que las cuotas ordinarias de los Estados miembros
difÃcilmente experimentarán incrementos significativos a corto plazo, la OIT
debe emprender una búsqueda de contribuciones voluntarias. Estas aportaciones,
procedentes de gobiernos donantes tradicionales, de agencias de desarrollo, de
bancos regionales de inversión, y de cooperación público-privada, deben
convertirse en un motor financiero de la organización.
Para evitar que las contribuciones voluntarias fragmenten
aún más la agenda institucional debido al deseo de los donantes de financiar
proyectos especÃficos de su interés particular, la OIT debe incentivar las
contribuciones voluntarias plurianuales y no condicionadas, dirigidas de forma
directa a los fondos comunes de los tres grandes pilares estratégicos
descritos.
En conclusión, considero que esta visión, respaldada por mi
experiencia de gobierno de un paÃs que ha conocido un periodo excepcional de
expansión y de creación de empleo de calidad, basada en decenas de acuerdos de
diálogo social, puede contribuir de manera decisiva a reforzar el papel de la
OIT como referente de la justicia social en el mundo. La OIT ha conocido otras
crisis de gran envergadura, y siempre las ha superado guiada por sus principios
y valores. ConfÃo en que ese es de nuevo el camino, y no la dilución del
mandato de la organización. Por ello, y por el convencimiento de que ha llegado
el momento de confiar en el liderazgo de una mujer, tengo el honor de solicitar
su apoyo a mi candidatura.
Simon Muntaner en 12:01
1 comentario:
Simon Muntaner20 de agosto de 2026 a las 17:31
1/ La relación del actual DG con la Casa Blanca es pública y
notoria. Primero ofreció el puesto de DDG a Nels Nordquist, alto asesor
económico de Trump en la Casa Blanca. Aun asà EEUU no pagó lo que debe.
2/ Más tarde, el 22 de abril de este año, nombró formalmente
a Sheng Li, un alto funcionario estadounidense estrechamente vinculado al
ecosistema conservador de Trump: trabajó en su primera Administración, pasó por
la New Civil Liberties Alliance y la Federalist Society y regresó al
Departamento de Trabajo con Trump II. Durante la presidencia de Biden combatió
judicialmente varias de sus principales reformas laborales, especialmente en
materia de falsos autónomos, horas extraordinarias y joint employer,
defendiendo una interpretación más restrictiva de la regulación laboral y del
poder de agencias como el Departamento de Trabajo y el NLRB. Aún asà EEUU
seguÃa debiendo 328 millones de dólares.
3/ Como EEUU seguÃa sin pagar el DG para no desprestigiar su
candidatura a la reelección rescindió el nombramiento del hombre de Trump el 1
de junio.
4/ Hace unos dÃas, Beate Andrees principal colaboradora de
Houngbo, reconoció que el DG mantiene la intención de que el puesto pueda
recaer en un estadounidense: el candidato estadounidense seguirÃa siendo una
opción si EE. UU. paga sus cuotas y continúa siendo el principal contribuyente.
El DG por tanto lo ha confiado todo al pago por parte de
EEUU, permitiendo el descalabro financiero de la organización y el despido y la
salida de cientos de funcionarios. Y lo peor es que si Estados Unidos, sensible
a la genuflexión del DG, pagara el precio es ni más ni menos que dejar la OIT
en manos de Trump.